Shiatsu y el camino de la fascia.



En su estado óptimo, la fascia (tejido conjuntivo) es un tejido blanco, suelto, fibroso y húmedo. Como una media de varias capas, la imposta rodea, apoya y conecta cada músculo, órgano, tendón y hueso dándole a nuestro cuerpo forma y fuerza. La fascia saludable ayuda a facilitar los movimientos fluidos entre diferentes partes del cuerpo. Al igual que un escultor que trabaja con arcilla, un Terapeuta de Shiatsu trabaja influyendo directamente sobre la energía de los órganos y tejidos vivos del cuerpo, estirando, presionando y liberando restricciones faciales que inhiben el movimiento de fluidos, causando desequilibrio, tensión crónica y dolor. Las restricciones pueden estar relacionadas con patrones de postura y movimiento o los momentos en nuestras vidas en los que la rama del sistema nervioso simpático (lucha, huída, susto) del sistema nervioso autónomo responde para protegernos, como durante un accidente, lesión o trauma.

"El cuerpo almacena el trauma de nuestras vidas en rigidez muscular, manteniéndonos así atrapados en el pasado. Cuando liberamos tensión en el cuerpo y nos alineamos con la gravedad, tomamos una nueva posición en la vida. Esto nos permite estar a gusto con nosotros mismos y en armonía en nuestra relación con los demás y con nuestro planeta" – Joseph Heller

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